Hoy te planteo la pregunta: ¿qué es para ti el Amor?
Cierra los ojos y responde a esta pregunta. Tu respuesta al igual que la del resto es diferente y es que el Amor cada cual lo define en función de sus vivencias.
La realidad es que, si duele no es Amor, si me causa ansiedad no es Amor, si me genera dudas no es Amor, si siento inseguridad no es Amor, si hago cosas o dejo de hacer cosas para que la otra persona este “bien” no es Amor, si creo que junto a él /ella es cuando lo tengo todo no es Amor. Y así amamos, desordenadamente, esto nos enreda, no respetamos nuestro equilibrio. Si con alguna de estas afirmaciones de lo que no es el Amor te has visto reflejad@ , sin darte cuenta, inconscientemente hay un programa activado, unas máscaras que piden a gritos ser vistas.
Válido para relaciones afectivas, familiares, laborales.
Cambiar esta manera de Amar “ciegamente” a una más lúcida implica mirar esta infancia amorosamente y “ver” que no supimos gestionar, que quedó anclado para ahora ser abrazado y colocado.
También implica transitar la culpa, porque no salimos de esa “ceguera” sin “pagar” un precio, si estamos atados a esa ceguera es porque de alguna manera también estamos queriendo ser leales, conectad@s de un modo infantil a dinámicas no saludables.
Para crecer y tomarlo desde el adult@ hay que dirigir esta mirada a la infancia, ¿qué nos faltó que tanto reclamamos en nuestro presente?